La doctora Guadalupe Elena Donjuán Loredo, investigadora posdoctoral del Departamento de Fisiología y Biofísica de la Facultad de Medicina de la UASLP, desarrolla un modelo experimental para estudiar la exposición a nanoplásticos y su posible relación con alteraciones metabólicas y cardiovasculares.
El objetivo central del proyecto es determinar si estas partículas representan un factor de riesgo en el desarrollo de complicaciones cardiovasculares, así como comprender los mecanismos biológicos que podrían verse afectados. La investigadora explicó que el interés surgió tras reportes científicos que identificaron nanoplásticos adheridos a placas ateroscleróticas en arterias y vasos sanguíneos. “El hecho de que, además del colesterol, se localicen nanoplásticos en las paredes celulares abre la duda de saber cómo llegaron hasta ese lugar y qué consecuencias puede tener en la salud”, señaló.
Añadió que el estudio también busca, a futuro, generar e identificar un biomarcador —un proceso medible en el cuerpo humano— que permita detectar micro y nanoplásticos en tejidos y biofluidos. “El objetivo final es generar conocimiento que ayude a comprender los mecanismos biológicos afectados y evaluar el riesgo real para la salud humana”, puntualizó.
El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Fisiología Vascular de la Facultad de Medicina de la UASLP, en colaboración con los doctores Antonio Gordillo Moscoso y Ricardo Espinosa Tanguma. Asimismo, el equipo mantiene vinculación con especialistas de la Facultad de Ciencias y de la Coordinación para la Innovación y Aplicación de la Ciencia y la Tecnología (CIACYT), quienes trabajan en técnicas de diagnóstico óptico, como la espectroscopía infrarroja, que podría facilitar la identificación de estas partículas de manera ágil y precisa.
La doctora Donjuán Loredo explicó que existen tres vías principales por las cuales el organismo puede incorporar nanoplásticos: la inhalación de partículas suspendidas en el aire; la ingestión, a través de alimentos y bebidas; y el contacto con la piel, cuyos poros pueden permitir la absorción de estas partículas al entrar en contacto con ellas.
Precisó que los microplásticos miden entre cinco milímetros y un micrómetro (0.001 milímetros), mientras que los nanoplásticos se encuentran por debajo de un micrómetro. Como proyección del estudio, la especialista señaló que se busca generar e identificar un biomarcador —un proceso medible en el cuerpo humano— que facilite la detección de micro y nanoplásticos en tejidos y biofluidos.
La doctora Donjuán Loredo es integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), miembro de la Sociedad Mexicana de Obesidad, A.C., y colaboradora del programa Mentoras y Mentores por la Ciencia del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología (Copocyt).


